Golosinas para el cerebro

19 septiembre, 2022

Una historia atrae a un cerebro humano de la misma manera que nos intriga un rompecabezas o un acertijo. ¿Por qué? Acá te lo explican las neurociencias: 

Partamos de lo básico para no vender tanto humo:

𝗘𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲, 𝘂𝗻𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗶𝘀𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝘀𝗲𝗿𝗶𝗲 𝗱𝗲 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮𝘀.

Si esas preguntas son relevantes, se hacen bien y en el orden correcto, mantendrán a la persona interesada. Hay mil fórmulas diferentes para las historias. 

Pero, como dicen, mejor una historia mal contada que cien bien explicadas en una pizarrita.

Porque sino es como el que ve el partido de fútbol desde la tele, y desde la impunidad de la panza cervecera critica al pobre delantero que no la metió.

Pero esto va de neurociencias, de batas de científicos y del maravilloso cóctel de endorfinas que nos provee nuestro cerebro al escuchar una historia.

Es que el storytelling le encanta al cerebro, así, corta la bocha.

𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗮𝗰𝗮́ 𝘃𝗮 𝗹𝗼 𝗼𝗯𝘃𝗶𝗼 𝗻𝗼 𝘁𝗮𝗻 𝗼𝗯𝘃𝗶𝗼: 𝗹𝗮𝘀 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝘀 𝗲𝘀𝘁𝗮́𝗻 𝗶𝗻𝘁𝗿í𝗻𝘀𝗲𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘃𝗶𝗻𝗰𝘂𝗹𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗼𝗿𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗲𝗹 𝗹𝗲𝗻𝗴𝘂𝗮𝗷𝗲 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼.

Somos, por si acaso, los únicos animales del reino terrestre capaces de hacer una cosa:

Simbolizar.

Cargar de sentido al lenguaje. Darle significado al significante, Saussureando un poco.

En relación a esto, sostienen algunos neurocientíficos que cuando leemos algo, por ejemplo una receta para hacer pan, se activan en nuestro cerebro dos áreas, la de Wernicke y la de Broca, relacionadas con la comprensión y el procesamiento del lenguaje. 

Ninguna otra área del cerebro se activa de forma especial.

¿Pero si cambiamos el ángulo? 

Imaginate que contamos esa receta apelando a sabores y aromas que conocemos, como el de un pan que se cuece en un horno de barro.

Y más, si alguien le suma un componente afectivo, relatando cómo su abuela preparaba ese pan esponjoso y calentito, con todo su amor en las mañanas otoñales del campo.

El sabor es otro ¿No es así?

¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗻𝗼𝘀 𝗽𝗮𝘀𝗮 𝗮𝗹 𝗲𝘅𝗽𝗼𝗻𝗲𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗯𝗿𝗲𝘃í𝘀𝗶𝗺𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮?

Podemos inferir que se han involucrado no sólo las áreas de la compresión y procesamiento del lenguaje, sino también el sentido del olfato, la vista, el gusto y hasta áreas motoras si te viste caminando por el campo.

𝗘𝗻 𝘀𝘂𝗺𝗮, 𝗲𝗹 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝘀𝘁𝗼𝗿𝘆𝘁𝗲𝗹𝗹𝗶𝗻𝗴 𝗵𝗮𝗯𝗶𝘁𝗮 𝗲𝗻 𝘀𝘂 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗺𝗼𝘃𝗶𝗹𝗶𝘇𝗮𝗿 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗰𝗲𝗿𝗲𝗯𝗿𝗼, 𝗮 𝘁𝗿𝗮𝘃𝗲́𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝘀𝘁í𝗺𝘂𝗹𝗼 𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮 𝘀𝗲𝗻𝘀𝗼𝗿𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝗲𝗺𝗼𝘁𝗶𝘃𝗮.

¿Qué tul?

Fuente: Googlealo. Hay un artículo del Neuroleadership Institute y estudios que como siempre son de Princeton y otros nombres pretenciosos.

#Storytelling #Neurociencias #Cerebro #Emociones #Sentidos

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